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| La foto encontrada en: hashtaglatino.com |
Sin lavadora y secadora, necesitaría
irme a la lavandería, dónde podría limpiar mi ropa, las sábanas y toallas para
la casa. Yo recuerdo cariñosamente los veranos de los 80’s cuando pasaba
mucho tiempo en Carolina del sur visitando a mi abuela, quien habría lavado
todas telas a mano, sin usando la electricidad. No sabía que éste
quehacer podría dar un placer más que remover las manchas y suciedad del
vestuario. Para Lupita, el acto de lavar en el lavadero era casi un bautismo de
su alma, una limpieza y purificación sin irse a ninguna iglesia para dar su
confesión al hombre. Ella sentía que el agua, <<como su patrona, su
protectora… y señora [diosa]>> se serviría bien.
Ella prefería el agua en esa manera
que las bebidas alcohólicas de lo anterior. Para la autora, creadora de Lupita
y todo de sus pensamientos y acciones, la personificación del agua que sirve
como este purificador es bien fuerte. El agua – contenía las memorias… borraba
la evidencia… transportaba la esencia… [del mar] responde al llamado de la luna.
Como la diosa Tlazoltéotl, que existía antes de la llegada de los exploradores
que convertirían en conquistadores, y ya existe el conocimiento de la diosa
divina, gracias a nuevos estudios, el agua respondería a la petición de Lupita.
Aunque el agua puede limpiar muchas
cosas, la memoria de su pasado es algo que el agua no se puede llevar a ningún lado. En este sentido, pienso que pueda entender el
por qué nunca más le gusta hacérselo.
¡Hasta Capítulo Cuatro!
~ Teresita
Recursos
Esquivel, L.
(2014). A Lupita le gustaba planchar.
Nueva York: Vintage Español

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