A Lupita le gustaba correr (Cap. 11)

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Para mantener la salud, mucha gente haga ejercicios.  Había una vez cuando yo ritualmente iba a las clases de Zumba cada lunes, miércoles y viernes. Después de sanarme desde un brazo quebrado, mi vida y horario fueron más complicados. Mi hija, por ejemplo, hacía al Zumba conmigo pero también corría afuera (en nuestra comunidad) hasta que este año cuando unas mujeres se fueron desaparecidas.  El momento en que las autoridades encontraron a una, ella estaba muerta – fue una madre cuyos hijos son jovencitos. Estas noticias fueron muy tristes y mi hija perdió las ganas de correr.

No sé si a Lupita estaba asustada de correr afuera como mi hija, pero yo sé que para ella, correr es como una manera del escape.  Lupita estaba corriendo para sobrevivir (para salvarse y protegerse en su propia vida).  Quiero saber si ella había corriendo a la cruz de Cristo, porque supongo que ella querría saber ¿Dónde estaba Dios (o Jesucristo) cuando su padrastro la violó?  Entonces habría sido correr espiritualmente hacia o lejos de la deidad (y humanidad).

Correr en otra dirección de algo desconocido es natural, pero por sus lesiones, Lupita ni podía caminar ni correr en el instante cuando alguien detuvo en frente de ella y que le disparó (p. 130). Como ángel, salvador, representante (interprete) de la luz de Huizachtépel, el hombre desconocido la ayudó a escapar, pero ¿a dónde? Y ¿por qué?  Y ¿Quién era? Ok, tengo demasiadas preguntas, pero quiero saber…

¡Hasta capítulo doce!

~Teresita


Recursos


Esquivel, L. (2014). A Lupita le gustaba planchar. Nueva York: Vintage Español

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